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  • Humo y Salud

    Según el Consejo de Salud Mundial, más de la mitad de los habitantes del mundo: 3.000 millones de personas tienen como principal combustible a la leña, residuos agrícolas, y otros derivados de la biomasa para cocinar y calentar las casas y están expuestos a la contaminación del humo al usarla en locales cerrados en forma ineficiente. Por ese motivo mueren 1,6 millones de personas al año: una persona cada 20 segundos. Para un niño, estar expuesto al humo tiene el mismo efecto sobre su salud que si fumara dos paquetes de cigarrillos diarios. La biomasa sigue siendo la principal fuente de energía para el 60 al 90% de los hogares en los países en desarrollo. Y son las madres y sus hijos, predominantemente en zonas rurales, quienes están más expuestos que nadie a los efectos de la mala ventilación del combustible de biomasa con el uso de estufas y cocinas primitivas, y quienes pagan el precio en forma de enfermedades y muerte prematura. Así por ejemplo, se han documentado muchas pruebas que asocian la quema de ese combustible con la incidencia de bronquitis crónica en mujeres, y de infecciones respiratorias agudas en los niños.

    En algunos países latinoamericanos con alta mortalidad, tales como Guatemala, se ha calculado que el humo interior de combustibles sólidos causa 10.000 muertes por año. En un programa llevado a cabo en ese país, las estufas mejoradas han tenido un importante impacto sobre la vida de la gente. Los participantes reportaron que los beneficios más apreciados –aparte de quitar el humo de la casa– eran el uso de menos leña, y la reducción del tiempo dedicado a cocinar. Dada la monótona y pesada tarea cotidiana de recolectar leña y cocinar, estos también son importantes beneficios para la mujer rural.

    Las políticas para las zonas rurales que alientan la adopción del uso eficiente de los combustibles de biomasa pueden contribuir de manera efectiva a la solución de los problemas de contaminación en locales cerrados.

    En el caso de nuestro país, se ha incrementado fuertemente el uso de la leña por el gran aumento que ha tenido el precio del gas envasado en los últimos tiempos. Cuatro millones y medio de familias utilizaban ese combustible y una gran parte ya lo ha substituido por leña, quemada en forma ineficiente y contaminante. Las autoridades responsables de la salud pública han detectado un aumento de las enfermedades relacionadas con la contaminación originada por el humo de leña.

    En la zona patagónica, concretamente en el Hospital de Aluminé nos han pedido soluciones para los niños internados por graves problemas pulmonares. Estos niños estaban condenados si volvían a sus viviendas llenas de humo. Hemos contribuido a la solución del problema enviando calefactores a leña, cuyo costo posteriormente está siendo donado por varias personas y empresas.

    Nuestra empresa, MMJ SRL juntamente con el Instituta Nacional de Tecnología Industrial (INTI) trabaja para solucionar estos problemas. Ha diseñado calefactores que queman eficazmente la leña y residuos biomásicos con una eficiencia de combustión del 95% y una eficiencia máxima de transmisión de calor del 75%.

    Estas mediciones han sido hechas en el laboratorio del Departamento de Energía del INTI de acuerdo a la norma canadiense CAN/CSA-B415.1-92, una de las más exigentes a nivel mundial.

    Se ha atacado el problema de la toxicidad del humo desde dos ángulos:

    1. Una combustión eficiente, que es el resultado de la adecuada cantidad de aire en distintas etapas de combustión, de la turbulencia necesaria, de la elevada temperatura incrementada por las cámaras de combustión revestidas de material refractario y del tiempo necesario para completarla. Esto trae como resultado la transformación del monóxido de carbono en dióxido de carbono, una de las principales causas de la toxicidad del humo, ya que se combina con la hemoglobina de la sangre formando carbonil – hemoglobina, bastando menos de un 1% en el aire respirado para producir la muerte. En el caso del calefactor ÑUKE, el monóxido de carbono resultante es de 56,5 mg/Kcal, menos de cuatro veces menor que lo requerido por la citada norma canadiense. La combustión completa de los gases producidos en la pirólisis de la leña es favorecida, además de la adecuada presencia de aire, por la alta temperatura, que produce el cracking de las moléculas más grandes tales como los benzopirenos y otros compuestos policíclicos aromáticos, de potencial cancerígeno.
    2. La total evacuación del humo al exterior. Pese a que la eficiente combustión produce un humo no tóxico, es evidente que durante el encendido de la leña, o por el uso de leña muy húmeda que baje la temperatura de combustión o por otros factores, existen momentos en que la combustión no es completa. Por ese motivo se ha diseñado un sistema de tiraje de alta depresión barométrica que no permite la salida de humo al ambiente. Aún abriendo las puertas durante la combustión, el humo no sale fuera del calefactor. También, como precaución adicional, se han eliminado las hornallas, utilizándose un sistema de flujo interno de gases calientes que mantiene a la plancha superior a una temperatura adecuada para cocina.

    En el grado que los combustibles fósiles (gas, petróleo, etc.) son cada vez más escasos, superando el aumento de la demanda (30% anual) al descubrimiento de nuevas reservas (20% anual), sus precios irán aumentando y deberán ser substituidas por energías sustentables que estén al alcance de nuestro pueblo. La biomasa, producida por la energía del sol a través de la fotosíntesis es una de las opciones que están disponibles siendo necesaria su eficiente implementación. Contribuir a ello es nuestro objetivo.

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